Ojos

Definitivamente hay circunstancias que te cambian para siempre, que te mueven los puntos de encaje, de vista, modifican la percepción, los hábitos y costumbres. Lo digo porque conozco a una mujer que se ha provisto, de forma consciente, de cierta pericia en el manejo del cambio de circunstancias para contar con un punto de vista tangible y fiable sobre su realidad. Esta mujer se llama Verónica.
¿Quién es Verónica más allá de un bonito nombre?
Verónica podría ser el resultado consciente del ensamble de una serie de eventos sorteados con inteligencia, habilidad y elegancia.
Verónica, es una mujer afortunada que derrocha calma, encanto, destreza y un dominio casi absoluto del tiempo y de su cuerpo.
Verónica seduce el tiempo articulando conjuros con los que puede danzar y atravesar las dimensiones, logrando que estas se muevan en distintas sincronías.
Verónica siempre llega temprano y cuando llega tarde lo hace por sólo un par de minutos. (Y sospecho de ella, porque puedo estar seguro de que lo hace a propósito.)
Verónica tiene un “eso” que está constituido de disciplina, esfuerzo, hartos rituales, un gran compromiso consigo misma y mucha conciencia de lo que está haciendo y viviendo.
Verónica son un par de ojitos lindos y una hermosa sonrisa que extraen de cada segundo de vida los insumos para construirse lo mejor que su tiempo y vida le permitan.
Verónica algunas veces, cuando tengo la fortuna de coincidir entre su ir y venir, es mis ojos.
Y Ojos y Vero hoy celebran el gran día, felices 45 ojitos lindos.

Buscando un camino

Tengo una vida que sube y baja. Seguro son chorros de insulina, sobredosis de café con dos cucharaditas de azúcar, cigarrillos, noches de insomnio, desmañanadas y una que otra preocupación. A veces camino en el parque, unas a paso acelerado y motivado por las canciones de determinada lista de reproducción y otras mucho más despacio y pensativo, mucho más desmotivado y tratando de resolver la ecuación del momento, esa que me lleve por un mejor y más eficaz camino. ¡Planear, siempre planear!

Me siento perdido pues.

Desde los años de la facultad voy repitiendo este patrón de aceleración positiva y negativa, según el interés en turno y el grado de dificultad para enfocarme: planos y mapas, geomática, trigonometría, linux, bash, qgis, gvsig, postgis, geología, psicoanálisis y teoría del sujeto, interpolación y superficies, cine, fotografía, género, sexo, tiempo, hija, paternidad, humildad, egocentrismo, familia, lucha de clases, nubes de puntos, acelerómetros, banalidad, consumo, conciencia de clase, pdal, gdal, proj.4, sistemas de coordenadas, el Rancho, el activismo, los filtros morfológicos progresivos, Maplethorpe, Richard Avedon, exesposa, novia, psicosis, perversión y neurosis, Dios, la vida y mis muertos, padres y hermanos, todo, todo en tandas, a chorros y al mismo tiempo.
Una mente inquisitiva, un momento de evasión, mil momentos sin descanso, amor y descalabros. Paracetamol con cafeína, dos de 500 mg por favor, Nimesulida, un parpado que tiembla y un invento que de vez en vez me creo y creo que soy obsesivo compulsivo, más como una tradición que como destino genético.

Todo está mal, nada está bien.

Y desde todo esto la siguiente imagen. Que igualmente es resultado de una búsqueda de identidad, de un escondite, de errores, de repetición, del desafío de no ver en la penumbra, de no exponer a las sombras y revelar a las luces, de una lente oscura y de procurarme el extraordinario placer de “contemplar”.

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